Archivos para Noviembre 2008

30
Nov
08

Cuando el tamaño si importa…

Cuando el tamaño SI importa

30
Nov
08

¿Por qué tenemos sexo los humanos?

Humanos teniendo sexo

 

 

Una preguntita que se las trae ¿verdad?

 

Los investigadores y psicólogos de la Universidad de Texas, Austin,  Cindy M. Meston and David M. Buss le hicieron esta pregunta a 1549 personas y los resultados de su investigación fue publicada en la edición de Agosto de 2007 de los Archivos de Conducta Sexual.

 

Sus descubrimientos fueron sorprendentes: se identificaron un total de 237 razones para tener sexo que fueron catalogadas en 4 categorías básicas:

 

Físicas: “Para tener un orgasmo” , “porque besa bien”, “tiene un cuerpo muy deseable”, “es demasiado atractiva(o) para resistirme”.

Emocionales: “Quería comunicarme en un nivel más profundo”, “para elevar el ánimo de mi pareja”, “para agradecer”.

De logro: “Quería ganarle en puntos a mi pareja infiel” ,“para hacer dinero”,  “para ser popular” “para ganar una apuesta”.

De inseguridad: “Quería aumentar mi autoestima”, “era la única manera de que mi pareja estuviera conmigo”, “sentía que era mi deber”.

Tanto hombres como mujeres puntuaron muy alto la misma razón: “la persona me atraía”. El resto de las 10 principales razones de cada género fueron casi las mismas, incluyendo “quería expresar mi amor a la persona”, “estaba excitado(a) sexualmente y quería aliviarme” y “es divertido”.

Las mujeres resultaron ser más propensas a decir que tenían sexo porque “quiero expresar mi amor a la persona” y “me di cuenta de que estaba enamorada”, lo cual apunta hacia la creencia  generalizada de que la mujer enfatiza los aspectos emocionales de tener sexo, pero también podría reflejar la dificultad cultural de las mujeres encuestadas de admitir razones menos elevadas.

Los resultados contradijeron otro estereotipo acerca de las mujeres: su supuesta tendencia de usar el sexo para adquirir estatus o recursos.

“Nuestras hallazgos apuntan a que los hombres hacen esto más que las mujeres”, dijo el Dr. Buss, aludiendo a los encuestados que dijeron que habían tenido sexo para obtener cosas, como una promoción, un aumento de salario o un favor. Los hombres fueron mucho más propensos que las mujeres a admitir que habían tenido sexo para “impulsar mi estatus social” . También lo fueron al indicar razones como “por que estaba aburrido”, o simplmente “porque se presentó la oportunidad”, o “porque la otra persona me pidió que tuviera sexo con ella”.

237 razones, que se han expandido a 277 gracias a encuesta en línea el periodista e investigador  John Tierney en el New York Times.

Más allá de esta variedad de razones que van desde lo pragmático hasta lo existencial, es importante recordar que la pulsión hacia el sexo ha acompañado al ser humano desde sus orígenes en la evolución; desde Freud y el psicoanálisis, hasta las corrientes modernas de la psicología humanista reconocen que el humano tiene necesidad de relacionarse sexualmente: lo que hagamos con esta necesidad (sublimarla con genuinidad, reprimirla, ignorarla, movernos para satisfacerla) será clave para nuestra calidad de vida.

Te has preguntado ¿por qué razones has tenido sexo en tu vida?, de todas esas razones, ¿cuáles te han hecho sentir a gusto?, ¿cuáles no…? Te invito a pasearte por todos tus “para qués”, para luego reflexionar acerca de qué has aprendido de ti mismo en este descubrimiento.

29
Nov
08

Músculos del placer

Musculos del placer

¿Sabías que las mujeres estamos equipadas con un grupo de músculos que se encuentran en el piso pélvico y que juegan un rol fundamental en los niveles de placer que podamos sentir cuando tenemos actividad sexual con penetración?

 

Mi descubrimiento de estos músculos llamados púbeococcígeos hace ya varios años de la mano de una excelente sexóloga, fue para mí una gran revelación que cambió exponencialmente mi capacidad de sentir. Recuerdo con claridad y fascinación cómo ella podía medir con un aparato especial el nivel de avance en la presión y fuerza de estos músculos mediante un sensor especial ubicado en mi vagina.

 

Como cualquier otro músculo, estos músculos se pueden fortalecer mediante el ejercicio, con rutinas sencillas, que puedes hacer en cualquier parte y momento sin que nadie se entere de que te estás “entrenando” para mejorar tu vida sexual.

 

Para poder ejercitar un músculo, es importante que primero seas capaz de identificarlo muy bien, pero ¿cómo? Hay distintas maneras:

 

  • Siéntate sobre el WC y coloca un dedo en tu vagina. Aprieta tu dedo con tu músculo vaginal. Debes ser capaz de sentir cómo se contrae el músculo alrededor de tu dedo.
  • Mientras orinas, detén el flujo de orina a la mitad al contraer tus músculos del piso pélvico. ¡esos son los músculos! No hagas esto repetidamente, sólo pocas veces hasta haber identificado lo que buscas.

 

Una vez que hayas identificado tus músculos del piso pélvico, estarás lista para practicar los ejercicios de Kegel (así llamados por su creaador, el Doctor Arnold Kegel MD, quien en 1940 desarrolló estos ejercicios para mejorar la incontinencia urinaria y los mismos han resultado ser de enorme utilidad en sexología). Es importante que comiences tus ejercicios de manera incremental; puede que experimentes dolor muscular muy ligero cuando practiques por primera vez estos ejercicios. Ten precaución, si haces demasiados ejercicios antes de que estés lista (¡entiendo que quieras “volar” y comenzar a sentir los beneficios!), podrías experimentar dolor y fatiga muscular más marcados. No se recomienda comenzar con el número máximo de ejercicios.

 

A continuación expongo la rutina de ejercicios de Kegel recomendada por el Doctor Frederick R. Jelovsek MD, miembro de Sociedad Americana de Cirujanos Ginecológicos.

 

Indicaciones Generales

 

·         No practiques estos ejercicios mientras orinas, deteniendo el flujo de orina a la mitad. Finalmente esto podría causar dificultades de evacuación.

·         Vacía tu vejiga antes de iniciar los ejercicios.

·         Mantén relajados tus músculos del abdomen y de los muslos.

·         Atrae los músculos hacia arriba y hacia adentro. No tenses tu abdomen.

·         Respira mientras mantienes los músculos contraídos.

·         Trata de obtener la tensión máxima con cada contracción muscular.

·         Trata de contraer los músculos mientras te encuentras en diferentes posiciones. Inténtalo mientras estas de pie, sentada, acostada y con tus pies juntos y separados.

 

Semana 1

·         Contrae tus músculos del piso pélvico durante 6 segundos. Relájalos durante 6 segundos.

·         Repite esto 25 veces. (Esto dura aproximadamente 5 minutos.)

·         Haz esto 3 veces al día; un total de 75 contracciones.

 

Semana 2

·         Repite las contracciones  50 veces. (Esto dura aproximadamente 10 minutos.)

·         Haz esto 3 veces al día; un total de 150 contracciones.

 

Semana 3

·         Repite las contracciones 75 veces. (Esto dura aproximadamente 15 minutos)

·         Haz esto 3 veces al día; un total de 225 contracciones.

 

Semanas 4-24

·         Repite las contracciones 100 veces. (Esto dura aproximadamente 20 minutos.)

·         Haz esto 3 veces al día; un total de 300 contracciones.

 

Después de 24 semanas

·         Repite esto 50 veces. (Esto dura aproximadamente 10 minutos.)

·         Haz esto 3 veces al día; un total de 150 contracciones.

 

Truquitos para que los Ejercicios de Kegel se conviertan un Hábito

 

·         Programa tus ejercicios de Kegel a la misma hora todos los días, (como durante un programa regular de televisión, mientras lavas los platos o antes de ir a la cama).

·         Encuentra tu misma una manera de recordar practicar los ejercicios de Kegel. Por ejemplo, podrías poner una nota o letrero en tu espejo o refrigerador.

·         Prémiate todos los días que hagas tus ejercicios de Kegel. Por ejemplo, podrías poner una estrella dorada en tu calendario.

·         Podrías olvidar practicar tus ejercicios durante unos cuantos días. Es común tener unos cuantos tropiezos cuando trates de hacer cualquier cambio nuevo. No te desanimes. Sólo regresa a tu programa de ejercicio.

·         Registra tu progreso de forma diaria o semanal.

 

 

¡Mucho éxito con tu rutina de ejercicios secretos! (en este instante voy por 25…26…27… ¡qué rico!)

 

Fuentes:

Society of Ginecologic Surgeons.

http://www.sgsonline.org/sgsinc/patiented/educate_articles/edui003.htm

 

 

 

25
Nov
08

Para mí, el Orgasmo es…

... y para ti ¿qué es?

... y para tí ¿qué es?

 

Un Secuestro Express
del cuerpo
que Soy

un latigazo de placer
en la espalda de la Noche

un grito profundo
en la garganta del cérvix

el Big Bang
en el universo de un instante

Así muero
y resucito
sólo para volver a morir

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23
Nov
08

Tu sexo… ¿es tuyo?

Tu sexo... ¿es tuyo?¿Te has preguntado alguna vez de quién es tu sexo? Pregunta contradictoria ¿no?, si digo “tu sexo”, se supone que el dueño o la dueña eres tú… pero las cosas no siempre son lo que parecen.

 

Pero dime ¿de quién es tu sexo?

 

Y me dirás… ¿de quién va a ser?

 

Y yo te volveré a preguntar ¿de quién es REALMENTE?

 

¿De la religión que profesas? ¿de los maestros que tuviste en la escuela? ¿de tus padres? ¿de la sociedad en que vives? ¿de la cultura en la que estás inmerso? ¿de las parejas que has tenido? ¿de quién?

 

Cuando tu sexo es realmente tuyo, tú lo conoces con precisión, sabes qué lo aviva, qué lo mata, qué lo nutre… sabes cuáles son tus botones mágicos, ésos que al ser tocados -por ti o por tu pareja sexual- desatan tempestades de placer y te dejan con una maravillosa sensación de plenitud y saciedad.

 

Cuando tu sexo es realmente tuyo, tú asumes plenamente la responsabilidad de lo que pasa en él y con él, de lo placentero y lo displacentero… tú guías, iluminas, y le muestras al Otro el mapa de tus tesoros; entiendes que el Otro es extranjero en tu país, que no conoce sus costumbres, cultura ni sitios dignos de ser compartidos… entiendes que el Otro no es un adivino, que su bola de cristal no le muestra lo que él/ella quiere saber ni lo que tú quieres que sepa.

 

Cuando tu sexo es realmente tuyo, haces con él lo que quieras: tú pones los límites, a veces más cerca, a veces más lejos, dependiendo de lo que necesites y quieras. Vuelas con él por territorios que siempre quisiste conocer, te adentras con confianza en mundos fascinantes llenos de experiencias que TÚ has escogido vivir, y no otros… consciente de los riesgos que asumes y haciéndote responsable de lo que te suceda en tus viajes.

 

Ser dueño de tu sexo es un desafío maravilloso: si ya lo eres, recibe mi admiración por tu conquista… si aun no lo eres plenamente, te invito a iniciar un viaje de apropiación de lo que siempre fue tuyo y otros te quitaron una vez –pensando con amor que era lo mejor para ti. Nunca es tarde.

 

Es mi intención con este blog apoyarte en este viaje de apropiación o re-afirmación de lo tuyo a través de información, experiencias, reflexiones, debates ¡y hasta humor!! ¡Adelante!