Archivos para la Categoría 'Reflexión'

09
Ene
09

El tacto: Rey de los sentidos

De los cinco sentidos, el tacto es el único que no tiene su ventana de acceso en la cabeza; el tacto es  vasto, goloso, omnipresente…  le gustan los caminos largos a través de la médula espinal, para no dejar desatendida ni la punta del dedo gordo del pie, por si acaso.

 El tacto es el rey de todos los sentidos, es tan sensible, que la punta de un dedo puede sentir una bolita no más grande que el diámetro de una célula de bacteria. El tacto es el primer sentido que se activa durante la gestación y el último en desaparecer cuando nuestro cuerpo se apaga para siempre.

 Al contrario que la vista, el oído y el olfato, el tacto necesita un contacto directo con el entorno para cumplir su misión; si queremos saber cómo es al tacto algo que nos interesa de ese entorno, por ejemplo, esa persona que deseamos, es necesario tomar acción, acercarnos, hacer contacto.

 ACCION, CERCANÍA, CONTACTO: tres palabras clave para despertar y encender un cuerpo humano, vestido con una piel rica en sensores y lista para dar y recibir caricias, sensaciones y placeres.

 Y una caricia, es precisamente eso: acción, cercanía y contacto.

 Los grandes amantes saben usar sus dedos y su capacidad infinita de sentir a través del tacto, para viajar por el cuerpo de su pareja como quien viaja por un territorio donde cada curva, cada hondonada, cada cima, cada textura y cada río son descubrimiento y celebración. Los grandes amantes usan su piel para entregarse también a las caricias, para sentir esos dedos del Otro que exploran, esos labios que besan y mordisquean, esa tibieza del aire exhalado en una nuca… ellos se dan permiso de sentir, autorizan a toda su epidermis a recibir y transmitir a las centros sexuales del cerebro toda esa maravilla que enciende y hace vibrar.

 Te invito a celebrar el tacto con plena conciencia de lo que éste te regala cada vez tienes sexo; puedes probar incluso, de tanto en tanto, a hacer petting, una variante de encuentro sexual de sólo caricias, sin coito, recomendado por sexólogos como ejercicios entre las parejas para avivar la intimidad, volver a despertar el deseo, descubrir zonas erógenas y también para adolescentes que aun no están listos para la penetración, entre otras prescripciones.

Sospecho que el minuto y medio del video a continuación despertará tus ganas de tocar y ser tocado(a)… si es así,  ¡úsalas!    ¡que lo disfrutes!

Blogalaxia Tags:
17
Dic
08

Entrega y abandono…

Entrega y abandono

 

Nuestra cultura nos ha condicionado generalmente a controlar el cuerpo y todo lo que tiene que ver con él; todo lo contrario a entregarnos y abandonarnos, condición necesaria para disfrutar de todo nuestro potencial de seres sexuales.

 

Recuerdo cuando era niña un día en que me había entregado a un baile inocente donde movía mis caderas hacia delante y hacia atrás, con una espontaneidad plena, hasta que mi bienintencionada madre me dijo: “¡No bailes así! ¡eso es vulgar!”

 

En ese momento mis caderas, el centro de mi sexualidad incipiente, se detuvieron atónitas, mientras mi psiquis procesaba “debo controlar mis caderas a riesgo de dejar de ser amada y valorada por mi madre”. ¿te suena conocido con sus variantes?

 

Te invito a realizar un breve, pero profundo viaje al pasado, a recordar las ocasiones en que –siendo esos “locos bajitos” como dice Serrat- recibimos mensajes de padres, maestros u otras figuras de autoridad, que implicaron el aprendizaje de un feroz control sobre nuestro maravilloso instrumento de movimiento y placer.

 

¿Ya recordaste?

 

Tómate tu tiempo… al menos una ocasión… vamos…

 

¿Cuál mensaje fue? Piénsalo, recuérdalo… pero sin juzgar, por favor.

 

Muchos de nosotros (no me gusta generalizar) y quizás, tú, lector o lectora, hemos crecido en el control. Hubo un tiempo, ese tiempo que acabas de recordar, en que ese control fue un mecanismo de ajuste creativo para lidiar con tu  entorno afectivo y de supervivencia… (un niño necesita de sus padres para sobrevivir)  y allí quedó ese control grabado en el recuerdo de nuestro cuerpo, rigidizando espacios psíquicos y físicos.

 

Ese es el control que hoy de adulto te impide entregarte, abandonarte al contacto, a las sensaciones placenteras del cuerpo que eres. El miedo a la entrega se puede manifestar en miedo a entregarnos a la pareja sexual, miedo a perder el control del cuerpo durante el orgasmo, el miedo a perder el control sobre la eyaculación, que hace perderlo en realidad. Por otra parte, el excesivo control sobre la excitación hace que ésta no aparezca, produciéndose impotencias y frigideces. Control, control y miedo…

 

Pero ya creciste y tienes libertad de explorar tu cuerpo y el mundo con muchas más opciones de las que has aprendido con los mensajes que introyectaste en tu niñez. Es tu decisión hacerlo o no.

 

Nunca es tarde para reconquistar la libertad plena tu cuerpo y sus sensaciones y poder abandonarte sin miedo, porque lo único que puede pasarte al abandonarte es sentir, sentirte a plenitud, y sentir  a tu pareja también a plenitud.

 

A manera de pequeño ejercicio te sugiero que pruebes conscientemente algunas de las siguientes cosas –en el caso de que no las hagas con total libertad y entrega- durante los próximos tres meses, cada vez que tengas oportunidad:

 

1.   Mueve tus caderas cuando bailes en una fiesta, cuando estés teniendo sexo, en la medida que la excitación o el ritmo te lo pidan.

2.   Emite los sonidos o palabras que te provoquen en el momento (que no te importen tus vecinos… ellos se morirán de envidia o si no, tendrán que taparse los oídos).

3.   Proponle un intercambio de caricias a tu pareja, por turnos: en tu turno, tiéndete boca arriba o boca abajo y sólo dedícate a sentir cómo eres tocado por él/ella. Siente nada más; si te vienen pensamientos a la cabeza, no luches contra ellos, imagínate que –asi como vienen- se van, como nubes que son arrastradas por el viento.

 

¡Entrégate y abandónate! Yo aprendí… y sin duda este aprendizaje ha sido una de mis más grandes victorias en la Vida.

23
Nov
08

Tu sexo… ¿es tuyo?

Tu sexo... ¿es tuyo?¿Te has preguntado alguna vez de quién es tu sexo? Pregunta contradictoria ¿no?, si digo “tu sexo”, se supone que el dueño o la dueña eres tú… pero las cosas no siempre son lo que parecen.

 

Pero dime ¿de quién es tu sexo?

 

Y me dirás… ¿de quién va a ser?

 

Y yo te volveré a preguntar ¿de quién es REALMENTE?

 

¿De la religión que profesas? ¿de los maestros que tuviste en la escuela? ¿de tus padres? ¿de la sociedad en que vives? ¿de la cultura en la que estás inmerso? ¿de las parejas que has tenido? ¿de quién?

 

Cuando tu sexo es realmente tuyo, tú lo conoces con precisión, sabes qué lo aviva, qué lo mata, qué lo nutre… sabes cuáles son tus botones mágicos, ésos que al ser tocados -por ti o por tu pareja sexual- desatan tempestades de placer y te dejan con una maravillosa sensación de plenitud y saciedad.

 

Cuando tu sexo es realmente tuyo, tú asumes plenamente la responsabilidad de lo que pasa en él y con él, de lo placentero y lo displacentero… tú guías, iluminas, y le muestras al Otro el mapa de tus tesoros; entiendes que el Otro es extranjero en tu país, que no conoce sus costumbres, cultura ni sitios dignos de ser compartidos… entiendes que el Otro no es un adivino, que su bola de cristal no le muestra lo que él/ella quiere saber ni lo que tú quieres que sepa.

 

Cuando tu sexo es realmente tuyo, haces con él lo que quieras: tú pones los límites, a veces más cerca, a veces más lejos, dependiendo de lo que necesites y quieras. Vuelas con él por territorios que siempre quisiste conocer, te adentras con confianza en mundos fascinantes llenos de experiencias que TÚ has escogido vivir, y no otros… consciente de los riesgos que asumes y haciéndote responsable de lo que te suceda en tus viajes.

 

Ser dueño de tu sexo es un desafío maravilloso: si ya lo eres, recibe mi admiración por tu conquista… si aun no lo eres plenamente, te invito a iniciar un viaje de apropiación de lo que siempre fue tuyo y otros te quitaron una vez –pensando con amor que era lo mejor para ti. Nunca es tarde.

 

Es mi intención con este blog apoyarte en este viaje de apropiación o re-afirmación de lo tuyo a través de información, experiencias, reflexiones, debates ¡y hasta humor!! ¡Adelante!