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Orgasmos de mente…¡Y no estoy demente!

No lo podía creer cuando- en una serie titulada “Strange Sex” (Sexo Extraño) por el canal de TV por cable Discovery- vi que entrevistaban a una mujer que decía tener orgasmos con su mente, es decir, sin tocarse o ser tocada.

Me quedé paralizada,  y no podía creer lo que escuchaba y veía en la pantalla porque yo ya había descubierto esa capacidad de mi cerebro y de mi cuerpo hace diez años, pero no comentaba mucho de ella porque sonaba a un alarde sin sentido y con una mezcla de demencia y visos de mentira.

Mi recién descubierta colega en orgasmos de mente se llama  Barbara Carrellas, quien, antes de ser terapista sexual, trabajó en Broadway durante los años 80, en plena epidemia de SIDA, a causa de la que perdió muchos amigos artistas, lo que la impulsó a buscar fuentes alternativas de placer orgásmico sin contacto físico por pánico a ser contagiada del temible virus.

Científicos de la Universidad de Rutgers estudiaron hace dos años el cerebro de Barbara durante sus orgasmos con escaneos de resonancia magnética  y descubrieron que las partes de su cerebro que se activaban eran las mismas que en las de un orgasmo por contacto.

Barbara llama a estos orgasmos “orgasmos de energía y respiración” y cuenta que se sienten en todo el cuerpo, no están localizados en la zona genital, como los otros. Ella enseña su técnica a hombres y mujeres en sus talleres de “Tantra urbano” por todo el mundo.

Yo doy fe de que he tenido orgasmos en diversas actividades sin contacto físico conmigo misma o con mi pareja sexual, simplemente con una mirada profunda, tendida sola en la cama, conduciendo un auto (he tenido que detenerme para proteger mi vida y la de otros), haciendo ejercicios, en una sesión de biodanza, etc. Esta capacidad se activa en mí por épocas y luego se adormece también hasta que nuevo surge espontáneamente, sobre todo en las épocas en que realizo mis rutinas de ejercicios de contracción y relajación de la musculatura del suelo pélvico (ejercicios de Kegel)

Luego de escuchar a Barbara, e investigar sobre el fenómeno, llego a la feliz conclusión de que no estoy sola con mis orgasmos sin contacto  (a raíz del programa cientos de personas se comunicaron con Barbara  para contarle de sus orgasmos logrados con el pensamiento) me inclino a pensar que todos tenemos esa capacidad, de que el cerebro es el principal órgano sexual y de que no está nada mal explorar esos fascinantes caminos hacia el placer.

Sin desestimar para nada los ricos orgasmos que podemos regalarnos con nuestra pareja y también con nosotros mismos, se trata de incorporar una fuente más de placer a nuestro repertorio de caminos hacia esa deliciosa “pequeña muerte” que tanto bien nos hace para la salud.

Links relacionados:

Las cosas que no sabes del Orgasmo (Inglés)

Mary Roach: Las 10 cosas que no sabías sobre el Orgasmo (Video Inglés con titulos en español  serie TED)

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La llama del deseo

El Deseo… ¡ay el Deseo! Esa fuerza interna que nos lanza hacia otro cuerpo… esa sensación que se siente como un hambre del Otro, desatando una energía que nos moviliza hacia ese cuerpo, a través de nuestro cuerpo.

El Deseo, esa llama que enciende otra llama, que vibra, que calienta, que incendia… y que –a veces- se apaga dejando solo rastros de un hilo de humo que se diluye en el aire de la cotidianidad.

El Deseo es la puerta hacia una sexualidad activa, hacia la expresión de esos seres sexuales que somos ¿por qué se cierra entonces esta puerta matando lentamente las inmensas potencialidades de placer y de intimidad que nos regala?

Sylvia De Béjar, escritora, experta en sexualidad , educación sexual y autora del famoso libro “Tu sexo es tuyo” cuyo título sirvió de inspiración a este blog, nos revela en su último libro “Deseo” importantes claves para entender el fenómeno.

Dice De Béjar, que el deseo en el hombre está fundamentalmente asociado a su genitalidad, mientras que en la mujer se asocia con sentimientos y emociones.

“Las mujeres -dice- llegan al sexo por la intimidad, mientras que con los hombres ocurre todo lo contrario, descubren qué es la intimidad a través del sexo”. “A las mujeres se nos gana por la intimidad y por las emociones”, insiste De Béjar.

Una de las causas de pérdida de deseo en la mujer por su pareja, según la investigadora, es no sentirse valorada por ésta, lo cual se manifiesta de  mil y un formas y detalles en lo que se refiere a la muestras de compromiso con la vida en común, con los hijos y la familia, de apoyo a su carrera. “Una mujer necesita que un hombre la valore para tener ganas de ese hombre”, afirma Sylvia De Béjar en una entrevista con EFE; si esto no sucede, ella puede albergar un “enojo oculto” (muchas veces inconsciente) que la lleva a “castigar” a su pareja, quitando frecuencia a los encuentros sexuales, lo cual va matando el deseo.

Según los estudios, los hombres que valoran a sus mujeres y se lo hacen sentir, tienen más y mejor sexo ¡qué clave ¿no?! Pero a ellas les toca también detenerse, sentir, expresar y PEDIRLE a su pareja lo que necesitan para sentirse valoradas… mujer ¡tu deseo está en tus manos también!

¿Y qué será lo que mata el deseo de hombre por una mujer?

(Agradecimiento a A.E. por nutrirme de estas excelentes fuentes de inspiración para mi blog y a S.S. por sus correcciones y comentarios)

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Secreto a voces: Las mujeres alcanzan el orgasmo con menos frecuencia de la que ellos creen

Famosa escena de fingimiento de orgasmo en la película “Cuando Harry encontró a Sally” protagonizada por Meg Ryan en 1989

Uno de los estudios más completos que se ha desarrollado en los últimos tiempos acerca de aspectos clave de la sexualidad humana en los EUA (la Encuesta Nacional sobre Conducta y Salud Sexual), realizada por investigadores del Centro para la Promoción de la Salud Sexual de la Universidad de Indiana, con una muestra de 5.865 adolescentes y adultos entre los 14 y los 94 años, arroja un diferencia inquietante entre los orgasmos que dicen haber tenido las mujeres y los que los hombres creen que ellas tuvieron.

¡Este numerito es de 21%! Es decir, según el estudio, 85% de los hombres reportaron que sus parejas habían tenido orgasmo en su encuentro sexual más reciente, mientras solo el 64% de esas mujeres dijeron haberlo tenido realmente.

Este 21% de diferencia entre percepción masculina y realidad femenina nos habla de ese famoso recurso de la mujer de fingir el orgasmo por razones que van desde evadir la realidad, proteger la auto-estima sexual del hombre como proveedor de placer a su pareja, incapacidad para pedir lo que se necesita, auto-engañarse posponiendo una conversación que puede cambiar la historia donde las mujeres compiten por el Oscar a la mejor actriz.

Nunca un 21% nos dijo tanto de un secreto a voces que se repite día a día en cientos de miles de contactos sexuales humanos alrededor del mundo.

Y es ese secreto bien guardado en el corazón (¡y en el cuerpo de la mujer!) se va instalando durante años acurrucado en el silencio que duele, erosionando el deseo, mientras el tiempo pasa… ¡y nada PASA!

¿ y cómo puede pasar algo cuando se niega que pasa lo que PASA? ¿acaso negarlo hace que no pase? ¿cuál es el precio de esta profunda negación?

Si una mujer ha sido invitada a una cena especial   y  se queda  con hambre ¿cómo va a saber su ansioso anfitrión (¡quien, de paso, lo más probable es que quiera complacer a su invitada!) que ella quiere más si le dice: “ya estoy llena, no más por favor…”?

Fingir el orgasmo o simplemente hacerle creer a nuestra pareja que sí lo tuvimos equivale precisamente a eso: a tener hambre y decir que estamos llenas, a morirnos de  sed y evitar acercarnos al río, a comprarnos unos zapatos que no nos gustan ¡y hasta nos aprietan! porque “pobrecita la vendedora que me ha bajado 6 pares para que me los pruebe”.

Ese inquietante y doloroso 21% invita a las mujeres a una reflexión profunda de lo que significa asumir la responsabilidad plena acerca de su placer sexual, a revisar en qué otras áreas de su vida niegan sus más genuinas necesidades para complacer el ego de otros o “cuidar los afectos”, a utilizar el poder generador del lenguaje humano para PEDIR (mi trabajo en tertulias de sexualidad sólo con hombres me reveló el profundo compromiso que suelen tener ellos a la hora de ser unos verdaderos compañeros preocupados de satisfacer a su pareja ¡ayúdalo a hacerlo!); asumir la responsabilidad por la propia sexualidad significa RECONOCER, PEDIR, HABLAR, EXPLORAR…  sentir que “TU SEXO ES TUYO”.

Este 21% también invita a los hombres, fundamentales co-protagonistas de esta historia, a preguntarse ¿cómo puedo afinar los oídos amorosos de todas mis células para escuchar con atención qué me dicen los silencios o los gemidos de mi pareja? ¿cómo puedo invitarla a un diálogo constructivo y generador sobre el tema, abierto a escuchar y a ensayar nuevos y fascinantes caminos para la satisfacción plena de AMBOS? ¿cómo puedo trasmitirle que su orgasmo no es un gran premio o trofeo para mi, que la cosa  no es una competencia con ganadores que “logran” el orgasmo para otros, sino que se trata de la construcción de un vínculo profundo que se manifiesta en el placer de los cuerpos?

Ojalá muy pronto el fingimiento del orgasmo femenino deje de ser un secreto a voces, sino una realidad sobre la que hablen las voces que ya no quieren guardar más un secreto que quema… y así lograr que ese 21% se transforme en 0%.

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¡Ellos piensan tres veces más en Sexo que ellas!

¿Quién no se ha topado con innumerables y humorísticas imágenes  y caricaturas donde se ilustra el cerebro masculino con grandes zonas identificadas con la palabra “Sexo”? … imágenes pícaras que muestran  una verdad evidente: Los hombres piensan mucho más en sexo que las mujeres ¡tres veces más!.

Después  de años esperando una explicación a esta conducta tan masculina,  encontramos al fin la respuesta en el fantástico estudio de la  investigadora americana de la Universidad de California, la Neuro-psiquiatra Louann Brizendine y publicado en su más reciente libro y best seller “El Cerebro masculino”.

Y es que la parte del cerebro masculino encargada de la función sexual  y que está ubicada en la zona preóptica del hipotálamo es  ¡nada menos y nada más que 2,5 más grande que esa misma zona ubicada en el cerebro femenino!

Como mujer, siempre ha sido fascinante para mi ver como en la calle prácticamente no hay hombre que no persiga con una mirada inundada de deseo y fantasía a alguna hembra de la especie que regale sus atributos sobre las aceras de la urbe: en segundos la desvisten con su mente, la penetran con determinación y se imaginan los contorsionados gestos de placer de su rostro en el preciso instante de esa violación secreta y nunca descubierta ni por la hembra, ni por la justicia.

… Y eso sucede una y otra vez a lo largo del día, con diferentes mujeres anónimas, deseadas por instantes  y olvidadas también en instantes.

¿Cómo hacen para lidiar con tanto fuego encendido por su hipotálamo, la mayoría de las veces sin su contraparte en el mundo real de la erección y la vagina tibia y húmeda de una mujer amada o vislumbrada?

Nadie como  el periodista colombiano Andrés Gómez Osorio de El Tiempo  para plasmar, como sólo un hombre lo puede hacer, lo que significa -en términos prácticos y con un humor inteligente-  eso de pensar tanto en sexo “Es cierto y es un karma: los hombres pensamos siempre en sexo”.

Las implicaciones de este hallazgo científico de Brizendine, o mejor dicho, de la confirmación de algo que ya sabíamos desde siempre en relación a la diferencia del cerebro masculino y femenino son sencillas y la vez  complejas: Tanto para el hombre, como para la mujer, esta diferencia los reta a ejercitar la empatía: Brizendine va más allá y recomienda textualmente: “Ella debe considerar que, tras la petición de sexo de él, su pareja, hay mucho más que la mera búsqueda del placer: hay refuerzo del vínculo. Y él recordar que la excitación de su mujer no comienza, como en ellos, cinco minutos antes del coito, sino al menos 24 horas antes; en realidad, todo lo que sucede en la relación influye en la excitación de ellas…”  Sólo es un tema de tamaño en el hipotálamo. Ahora lo sabes…

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La secreta biología de la seducción

Foto de Paulina Pat

La seducción sexual humana… ese maravilloso código de señales para hacer llegar al otro un solo mensaje: “Ven, quiero copular contigo”, está íntimamente ligada a la biología, más de lo que imaginamos …

Según recientes investigaciones realizadas por la Dra. Martie Haselton y otros científicos de la UCLA publicadas en el estudio titulado “Changes in women’s choice of dress across the ovulatory cycle.” (Variaciones en la escogencia femenina del vestido a través del ciclo ovulatorio) la mujer se viste para impresionar y seducir  cuando está cerca de la ovulación,  y cuánto más se acerca a la ovulación, más embellece su apariencia”.

Haselton -profesora asociada en Psicología y directora de la investigación llevada a cabo en la UCLA- y el equipo de investigadores fotografiaron a un grupo de mujeres en dos oportunidades: en su etapa fértil y en su etapa no fértil.

Los investigadores expusieron las fotos ante un jurado mixto al que preguntaron: “¿En qué foto la persona trata de mostrarse más atractiva?” La gran mayoría de los jueces eligieron las fotos de las mujeres más fértiles. Y cuanto más fértil era la mujer, más elegida era su foto. También señalaron que las características faciales se hacían más atractivas, que la mujer se sentía más sexy y que aparecía una propensión a flirtear con otros hombres y engañar a sus parejas cuando ellas se acercaban al tope de su fertilidad.

Como resultado del estudio, Haselton afirma: “Algo en la mente femenina sigue el objetivo del ciclo ovulatorio”. En cierto momento, la mujer “sabe” cuándo es más fértil. Y también los hombres pueden “saber’”, aunque con menor certeza. “Cuando las mujeres se encuentran en su fase pico de fertilidad, sus parejas son más atentas y cariñosas con ellas. Pero no sabemos exactamente qué es lo que los hombres están percibiendo. Muy posiblemente, podría ser algo sobre el comportamiento de la mujer, incluido su estilo de vestir”, agregó.

Así que cuando sientas unos deseos intensos e incontrolables de ponerte esa ropa especial que sabes que te queda muy bien y de arreglarte más que de costumbre ¡puede que estés ovulando!

¿y que pasa con las mujeres menopáusicas que ya no ovulan más? Seducen también ¡pero con plena consciencia!

Esto de ser humano nos pone en un complejo y maravilloso juego entre la biología, que se manifiesta a través de esos mensajes que nuestro organismo lanza al mundo sin importarle nuestro nivel de conciencia ni las implicaciones que éstos tienen para nuestra vida, y la conciencia, voluntad y capacidad de elegir en base a necesidades humanas ubicadas en el nivel superior de la afiliación en la famosa pirámide de Maslow.

La próxima vez que te vistas, te invito a la fascinante experiencia de intentar responder frente al espejo a la pregunta ¿para qué me estoy vistiendo con este vestido HOY? (escucha con tus ovarios en vez de con tus oídos y verás…).

Y si eres hombre ¡toma conciencia de la cantidad de hembras ovulando que hay a tu alrededor mandándote señales amatorias! Difícil la cosa ¿verdad?

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Gritos y susurros

No los de la fantástica película del gran cineasta sueco Ingmar Bergman … sino los de la cama; esos extremos vocales que nos dicen tanto acerca de cómo estamos expresando lo que sentimos y acerca de qué mapas o creencias definen nuestro andar por la sexualidad.

Veamos:

Hay amantes que gritan… hay amantes que callan.

Hay amantes que chillan con locura… hay amantes que se muerden la lengua.

Y tú ¿cuál de esos eres? ¿qué diferencia hace para ti gritar o inhibirte?

¿Cuál de estos dos comportamientos te ayuda a tener una vida sexual más placentera?

Un estudio hecho por la biólogo y científica conductual  Dana Pfefferle  y  publicado en el Journal Proceedings of the Royal Society  en el 2007  pareciera darnos algunas pistas acerca del origen  de los intensos gemidos femeninos durante el coito. En el estudio hecho en el Centro de Primates de Gotinga en Alemania con una muestra de primates en Gibraltar,  se encontró que las hembras de la especie estudiada gritó durante el 86% de sus encuentros sexuales, en estos casos, los machos eyacularon en un 59% de las veces, pero cuando los coitos eran silenciosos, los machos sólo eyacularon el 2% de los encuentros. También se observó una correlación directa entre los gritos de las hembras y la potencia de los movimientos pélvicos del macho.

En los monos, los gritos parecieran entonces llevar a la intensificación de los movimientos pélvicos del macho propiciando así la eyaculación del mismo ¿y en los humanos qué?  aumentan el placer… La mujer grita, el hombre se excita más, aumentan sus movimientos pélvicos y el placer de ambos crece y crece.

El dilema es entonces: ¿gritar o no gritar?

¿Y los vecinos?

¡Que se mueran de envidia! (o que aprovechen los gemidos ajenos para su propia excitación).

Si eres de las que se ahogan en un susurro ¡anímate a sacar esa mona que llevas dentro! Ya verás la diferencia…

Artículo relacionado: “La táctica de los gemidos femeninos

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Los 10 mejores lugares para el Sexo

Sugerencias para tener sexo en un avión

Un estudio realizado en los Estados Unidos reveló en qué sitios hombres y mujeres aseguraron haber vivido sus máximas experiencias de placer. El top ten

Como consideraron que la cama no es el único lugar en el que las parejas -constituidas u ocasionales- pueden disfrutar de una relación sexual y que fuera de ella también se disfruta, investigadores norteamericanos consultaron a varias personas de ambos sexos y elaboraron un ránking de los lugares preferidos a la hora del placer.

Estos fueron los resultados:
1. Escaleras de un edificio: los expertos confirmaron que son elegidas porque ofrecerían todos los elementos para una relación divertida y sorpresiva: oscuridad, soledad, peligro y varias posiciones amatorias. En ese sentido, los consultados recomendaron las de emergencia de edificios grandes de oficinas u hoteles, porque son más oscuras, no son visitadas por nadie, no hay cámaras de seguridad, ofrecen privacidad y además siempre dan sensación de peligro.

2. Carro: en las opciones que ofrecieron los encuestados están las relaciones “sobre ruedas” los días de lluvia, con los vidrios del vehículo empañados -lo cual evita la mirada de curiosos-, o, para los más osados, la noche y un oscuro callejón. ¡Ojo no hacer esto en la ciudad de Caracas, so pena de terminar el acto en el más allá…!)

3. Piscina: si bien es considerada por muchas parejas como una alternativa con un alto contenido de erotismo, los especialistas aclararon que el agua podría llevar a que el preservativo se salga.

4. Cine: ofrece las ventajas de la oscuridad, los sonidos y la privacidad de los últimos asientos. En ese sentido, los consultados recomendaron las películas por la mañana o muy tarde, cuando la sala tenga poca gente.

5. Autobús: los viajes de varias horas fueron escogidos por los participantes del estudio como buenos momentos para mantener relaciones. Los asientos traseros, o los del medio si el vehículo transporta a pocos pasajeros, son buenos sitios para acercarse al otro en momentos en que los demás duermen.

6. Probadores: aquí, aconsejaron experimentar en los que son mixtos o están divididos por una pequeña puerta. Los distintos elementos que lo forman aportan un toque especial al momento: espejo, espacio, asiento, luz y peligro. Pero habrá que ser creativo para que los pies de uno de los dos no se vean por debajo, y finalmente salir del probador de a uno por vez.

7. Bosque: también serviría un espacio al aire libre con muchos árboles. Lo importante, según los consultados, es aprovechar la naturaleza.

8. Baño de un bar: son considerados espacios alternativos “casi ideales” para el sexo, ya que la música alta, el desorden y el movimiento ayudan a obtener la privacidad deseada.

9. El mar: el ir y venir de las olas puede ser muy excitante para algunos. Para ello recomendaron una playa tranquila y donde la marea no sea muy alta.

10. Cualquier rincón: por último, los encuestados respondieron que los lugares en los que alcanzaron un mayor placer fueron aquellos en los que utilizaron la imaginación y aprovecharon la espontaneidad del momento.

Estas nuevas opciones, aclararon los consultados, no desplazan a las famosas relaciones sexuales en los baños de aviones o en una oficina vacía… pero añaden algo de imaginación a los actuales -y complicados- vínculos humanos.

El sexo en un lugar no rutinario puede ser una experiencia muy excitante… si alguna vez has tenido ganas de hacerlo y te has inhibido, te invito a reflexionar acerca de qué tipos de obstáculos o excusas  vinieron a tu mente en ese momento ¿morales? ¿peligro? ¿tu pareja no quiso? Si tuvieras la oportunidad HOY de regalarte una aventura sexual con tu pareja en un lugar como los nombrados ¿qué harías?

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