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Las dos caras de un cunnilingus inolvidable

De latín “cunnus” = vulva y “lingus” = lengua, es decir “lengua en la vulva”, el cunnilingus constituye una de las fuentes de placer más intensas que un amante puede regalarle a su amante mujer. La lengua, lubricada, flexible y traviesa, se convierte en el instrumento principal de placer y sus “víctimas” terminan por caer rendidas ante ese músculo tibio e implacable.

Hacer un cunnilingus inolvidable es un arte ¡y recibirlo también!, el cunnilingus tiene sujeto y objeto, tiene uno que da y otro que recibe… tiene dos caras…

Veamos cuáles son esos elementos mágicos de las dos caras para un cunnilingus inolvidable:

Tips para quien lo da:

Revisa tu actitud: Antes de iniciar un cunnilingus revisa tu actitud frente a los genitales femeninos y frente al acto de usar tu boca y tu lengua sobre ellos para dar placer a tu pareja. ¿Los ves como algo feo? ¿sucio? ¿o por el contrario, te gusta y excita?  ¿ves el cunnilingus como algo que “debo hacer” para complacerla pero que preferirías no hacer? ¿o gozas genuinamente de hacerlo? ¿Qué emociones produce en ti tener tan cerca la vulva abierta y expuesta de tu pareja? La actitud que tengas frente al cunnilingus se reflejará inevitablemente en la forma en que lo hagas. Revisa tus mapas y paradigmas acerca del tema. Si tuviste una mala experiencia con olores y sabores en el pasado, sé asertivo y pídele a tu pareja –con suavidad y elegancia- que se tome un baño antes ¡contigo preferiblemente! Ese baño puede ser un buen preámbulo de burbujas y aromas limpios para lo que viene.

Escoge el momento oportuno: Para llegar a la habitación principal de una casa, primero pasas por la sala y el comedor ¿verdad? ¡no inicies un cunnilingus como primera acción para calentarla! Ella se sentirá  probablemente “asaltada” en su intimidad. Bésala, acaríciala en otras partes del cuerpo y luego… baja lentamente y con picardía a su centro húmedo, listo para deleitarte con sus jugos y gozar de hacerla gozar con tu lengua.

Combina lengua y labios: La lengua y los labios hacen un excelente equipo en un cunnilingus, usa tus labios para besar sus labios mayores y menores, para chupar suavemente su clítoris, y tu lengua para juguetear con su clítoris y hundirla por todos sus abismos de la entrepierna. ¡No mordisquees! ¡Deja los dientes como meros testigos de lo que está sucediendo afuera a menos que ella te pida que los invites a participar!

Usa también tus manos: Son un gran complemento para un cunnilingus inolvidable, te ayudan a abrir su capuchón y hacer emerger su clítoris como un obsequio listo para ser “degustado”. Con tus manos también puedes acariciar la parte externa e interna de sus muslos, su bajo vientre e incluso introducir uno o dos dedos en su vagina tibia y mojada y moverlos adentro de ella ¡lo que puede ser una sensación definitivamente intensa! (¡ojo! no a todas las mujeres les gusta que introduzcan sus dedos en la vagina durante un cunnilingus por lo que es importante que le preguntes o indagues en el momento para conocer sus preferencias).

Ponte cómodo: Busca una posición donde te sientas realmente cómodo para darte el banquete con esa vulva apetitosa como un pastel que espera por ti. Puedes pedirle a tu pareja que se coloque unas almohadas debajo de sus caderas a fin de elevar un poco su pelvis. Ensaya distintas posiciones hasta que encuentres la que mejor te permite dedicarte con comodidad a desplegar tus destrezas de gran devorador. Si tu pareja te percibe incómodo, puede que se preocupe por ti y se distraiga; si tú estás incómodo, te cansarás rápidamente y será difícil para ti, de allí la importancia de encontrar esa posición perfecta para tu disfrute y el de ella.

Para cuando hay que parar: Si tu cunnilingus ha desatado el orgasmo de tu pareja ¡Paraaa! ¡no lamas ni toques más  su clítoris! El contacto en ese momento pasa de ser placentero a desagradable debido al aumento exponencial de la sensibilidad de ese punto. Si, por el contrario, ella no ha alcanzado su orgasmo, pero te da señales de que ya es suficiente ¡no insistas! Saber detenerse también es un arte.

Tip para quien lo recibe (o lo quiere recibir…)

Prepara la “casa”: Así como arreglas y limpias tu casa cuando vas a recibir visitas, es recomendable que prepares tu zona genital con una buena ducha, baño o lavada en el bidé. Si no están dadas las condiciones, entonces limpia bien la zona con toallitas húmedas íntimas que puedes cargar en tu cartera. ¡No exageres usando perfumes u otros aromas fuertes que lejos de excitar a tu pareja, pueden interferir con su deseo y con el olfateo de las feromonas femeninas. La higiene es fundamental para que tu pareja se sienta animado a “bucear” por tus profundidades  ¡los malos olores o sabores en esa zona pueden disuadir al amante de cualquier intento de exploración nasobucal en tu zona de placer!.

Déjalo respirar: Aunque te encanta cuando su lengua entra en tu cueva húmeda ¡no olvides que tu amante necesita respirar al menos 13 veces en un minuto! No empujes su cabeza hacia ti hasta asfixiarlo, él ya fue parido una vez y no quiere sentir eso de nuevo.

Ten piedad de él: Evita halarle los cabellos, las orejas, golpearlo en su nuca, atenazarlo con tus piernas, aplastarlo hasta asfixiarlo, darle palmadas en su cabeza ¡eso es aterrador para ellos!

No insistas: Hay hombres que no les gusta el sabor y olor de la vulva de una mujer entre 3 días antes y hasta tres días después de su menstruación. Lo reportan como muy fuerte y desagradable. Si ya sabes que ese es su caso, no insistas en recibir de él algo que en el fondo lo va disgustar ¡el no es tu esclavo, sino tu compañero sexual! Sé considerada, entiende sus razones.

Indaga y comunica: Si sientes que tu amante no es muy dado a regalarte un rico cunnilingus, indaga sus razones, tal vez puedas cambiar cosas en tus hábitos de higiene o actitudes que harán que él se sienta estimulado a ello. Por otra parte, comunicale a tu pareja cómo te gusta que te haga el cunniliguns, dale indicaciones sobre la presión, ritmo y velocidad de la estimulación, guíalo…¡él no es adivino!

¡Entrégate y recibe! : Un cunnilingus es un regalo extraordinario que te hacen, aprende a recibirlo con libertad, disfrute, asertividad y entrega… vive el momento con intensidad y  AGRADECE a la vida y al protagonista de tu placer ese regalo que te mereces.

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