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Abrir las piernas

Eros-Monella

Escena de la Película “Monella” de Tinto Bras (Italia, 1998)

“Que soy un tumulto de cuerpos,
que dormí largo tiempo,
que viví largo tiempo,
y cuando me hice fruta,
supe lo que me esperaba”

Fragmento del poema “Cuando me hice fruta”
Joumana Haddad (Líbano)

Para las mujeres criadas en sociedades, culturas y religiones donde el sexo y el placer erótico son sinónimo de pecado, tentación y libertinaje, abrir las piernas de manera sana, consciente y asertiva se convierte en una de las conquistas más importantes.

Como un guiño perverso, la sociedad incluso premia con el adjetivo “elegante” a unas piernas bien cerradas y cruzadas, y con el de “vulgar” a unas abiertas a la vida.

El reto de abrir las piernas para una mujer  comienza por abrirlas para recibir todo aquello placentero que pueda caber en el vértice de esa “V” que es fuente de placeres: un pene, una lengua, una mano traviesa.

Pero lo más terriblemente difícil del reto de abrir las piernas, comienza con abrir todo el cuerpo y la mente, y tiene que ver con esa apertura total frente a la mirada del amante, es exponer ante esa mirada del otro toda la geografía de los genitales femeninos, normalmente escondida en las oscuridades sudorosas de la ropa y de la historia.

Ese reto en nivel superlativo pasa primero por ser capaz de tomar un espejo , de explorar con curiosidad y fascinación labios mayores y menores, de desencapuchar el clítoris y verlo emerger con toda su potencialidad de placer,   de observar en detalle todas las puertas de entrada o de salida que alberga ese territorio agreste; ese reto pasa por encontrarse frente a frente con ese rostro que mira desde abajo a quien lo mira, desde ese espejo revelador, y ser capaz de encontrarlo hermoso, único, apetecible, aceptando sus posibles imperfecciones o cicatrices de guerra.

Abrir las piernas a la mirada deseosa del amante, abrirlas sin miedo, sin vergüenza, sin  pudor  introyectado,  constituye la invitación más poderosa y excitante a esos ojos y a ese cuerpo que observan, es un código que dice: “Mira lo que tengo aquí para ti, ven, te invito, te doy permiso para adentrarte a este lugar del mundo donde habita el placer para ambos”.

Mujer, si aún no sabes, no te atreves, o te cuesta abrir tus piernas y ofrecerte como una fruta jugosa y madura a la mirada de tu pareja, te invito entonces a emprender con determinación el viaje de esa conquista que cambiará tu vida sexual para siempre.

Y ya sabes: recuerda que ese viaje comienza con el espejo… Espejito, espejito, dime ¿de quién es la vulva más hermosa, incitante, excitante y apetitosa del universo?

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PRELIMINARES: BANANA Y MANGO

Banana y mango1

 

El encuentro erótico puede comenzar horas, e incluso días antes de que sus dos deseosos protagonistas puedan poner a dialogar sus pieles.

¡Qué delicia es atreverse a encender y lanzar al ruedo la primera tímida cerilla de lo que será en su momento un incendio de intenso placer!

A continuación una buena muestra de un dulce y frutal pre-calentamiento (historia real):

ÉL y ELLA han amanecido juntos un sábado que promete la ocasión perfecta para un ávido empiernamiento al final de la tarde. Están desayunando, ELLA  incorpora frutas a su desayuno.

Mientras ELLA toma su banana y la desnuda, le dice a EL:

– Qué sería de la vida sin las bananas… cada vez que me como una, imagino que es tu pene…

Mientras ELLA suelta al aire mañanero tales provocadoras palabras, toma la banana y juguetea con ella, la chupa, la lame, se la mete y la saca de su boca con una gula traviesa. EL la observa con sus sedientos ojos verdes mientras en su mente se diluye totalmente la frontera conceptual y mórfica entre la banana que desayuna su mujer, y su pene que, al comenzar a sentirse objeto  privilegiado de semejantes honores, reacciona en consecuencia.

ELLA lo mira seductoramente mientras su boca se entretiene en el juego, hasta que decide – literalmente- devorarse la banana que tanto le gusta.

Un minuto después, ELLA inicia su otro ritual hedonístico con un hermoso mango -su fruta tropical preferida- de piel rojo fuego, lo pica y se come los dos cachetes en cuadritos, luego desviste el centro, lo toma con sus dedos y comienza chuparse con placer su gran semilla (pepa de mango) vestida de jugosas hilachas. ÉL la observa, y en un instantáneo y pícaro acto de venganza le dice:

-Qué sería de la vida sin tu pepa de mango… cuando te veo chuparla, imagino que soy yo quien la chupa, imagino que esa pepa es tu clítoris henchido y dispuesto y que yo lo saboreo y disfruto tal como lo estás haciendo ahora.

Al escuchar esta osada declaración, ELLA siente que los hilos de jugo de mango que corren en ese momento brazos abajo, se alían con ocultos riachuelos de manantiales surgidos en la oscuridad secreta de su entrepierna. Continua chupando y lamiendo la pepa-clítoris de mango mientras su mirada y la de ÉL se entrelazan fijamente en una danza cómplice y demostrativa de cómo le gusta a ella ser chupada.

Al final, el hambre de ELLA acabó con toda la pulpa jugosa de su mango de desayuno. El juego terminó… Por los momentos.

ÉL Y ELLA, la banana y mango del desayuno, ya habían encendido las brasas para el incendio que vendría.

Y así atravesaron el día preparándose con gula y excitación para convertirse en fruta.

                           

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La secreta biología de la seducción

Foto de Paulina Pat

La seducción sexual humana… ese maravilloso código de señales para hacer llegar al otro un solo mensaje: “Ven, quiero copular contigo”, está íntimamente ligada a la biología, más de lo que imaginamos …

Según recientes investigaciones realizadas por la Dra. Martie Haselton y otros científicos de la UCLA publicadas en el estudio titulado “Changes in women’s choice of dress across the ovulatory cycle.” (Variaciones en la escogencia femenina del vestido a través del ciclo ovulatorio) la mujer se viste para impresionar y seducir  cuando está cerca de la ovulación,  y cuánto más se acerca a la ovulación, más embellece su apariencia”.

Haselton -profesora asociada en Psicología y directora de la investigación llevada a cabo en la UCLA- y el equipo de investigadores fotografiaron a un grupo de mujeres en dos oportunidades: en su etapa fértil y en su etapa no fértil.

Los investigadores expusieron las fotos ante un jurado mixto al que preguntaron: “¿En qué foto la persona trata de mostrarse más atractiva?” La gran mayoría de los jueces eligieron las fotos de las mujeres más fértiles. Y cuanto más fértil era la mujer, más elegida era su foto. También señalaron que las características faciales se hacían más atractivas, que la mujer se sentía más sexy y que aparecía una propensión a flirtear con otros hombres y engañar a sus parejas cuando ellas se acercaban al tope de su fertilidad.

Como resultado del estudio, Haselton afirma: “Algo en la mente femenina sigue el objetivo del ciclo ovulatorio”. En cierto momento, la mujer “sabe” cuándo es más fértil. Y también los hombres pueden “saber’”, aunque con menor certeza. “Cuando las mujeres se encuentran en su fase pico de fertilidad, sus parejas son más atentas y cariñosas con ellas. Pero no sabemos exactamente qué es lo que los hombres están percibiendo. Muy posiblemente, podría ser algo sobre el comportamiento de la mujer, incluido su estilo de vestir”, agregó.

Así que cuando sientas unos deseos intensos e incontrolables de ponerte esa ropa especial que sabes que te queda muy bien y de arreglarte más que de costumbre ¡puede que estés ovulando!

¿y que pasa con las mujeres menopáusicas que ya no ovulan más? Seducen también ¡pero con plena consciencia!

Esto de ser humano nos pone en un complejo y maravilloso juego entre la biología, que se manifiesta a través de esos mensajes que nuestro organismo lanza al mundo sin importarle nuestro nivel de conciencia ni las implicaciones que éstos tienen para nuestra vida, y la conciencia, voluntad y capacidad de elegir en base a necesidades humanas ubicadas en el nivel superior de la afiliación en la famosa pirámide de Maslow.

La próxima vez que te vistas, te invito a la fascinante experiencia de intentar responder frente al espejo a la pregunta ¿para qué me estoy vistiendo con este vestido HOY? (escucha con tus ovarios en vez de con tus oídos y verás…).

Y si eres hombre ¡toma conciencia de la cantidad de hembras ovulando que hay a tu alrededor mandándote señales amatorias! Difícil la cosa ¿verdad?

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